31 de agosto de 2006

INFO - Yanta, en vías de extinción

Los Andes tropicales montañosos peruanos, no sólo albergan especies silvestres endémicas y excepcionales: su flora y fauna presentan, además, cualidades medicinales prodigiosas. Hemos podido verificar fantásticas curaciones en las que la medicina convencional no puede aún obtener mejoría alguna. El especial clima y otras singularidades de esta eco-región han otorgado a su naturaleza silvestre desconocidos componentes químicos naturales que logran desaparecer toda dolencia humana por compleja que ésta sea.



El gran valor de esta panacea curativa ha sido desestimado hasta la fecha y la gran eficiencia terapéutica de los elementos naturales de nuestros Andes septentrionales es sólo conocido por un reducido grupo de maestros de la medicina tradicional indígena de la serranía piurana.

Personas de todo el mundo, visitan las Huaringas (Huancabamba) y Salala (Ayabaca), buscando cura para males supuestamente incurables. Los viejos maestros de la zona, depositarios de ancestrales conocimientos, los someten a prodigiosos tratamientos naturales administrándoles curativos vegetales endémicos, todavía desconocidos por la ciencia mundial, lo que conjugado con hidroterapia en las altas lagunas sagradas de las Huaringas, bioenergía y otras singulares terapias naturales, devuelven la salud a personas desahuciadas.



Todos los pisos ecológicos de estos poco estudiados Andes tropicales peruanos presentan aún muchas sorpresas biomédicas; toda su vegetación endémica posee propiedades medicinales y aquí está la cura para terribles enfermedades de toda la humanidad. Es lamentable que el género humano condene a muerte a este laboratorio viviente y pueda elegir y tratar de cambiarlo por una actividad destructiva, temporal e insostenida como la minería.

Grandes tajos abiertos en el suave piso de esta especial bio-región, devorarán lo que demoró millones de años en ser lo que es. Un legado supremo natural, generado para aliviar y curar las peores enfermedades humanas, será destruido irreversiblemente, produciendo además agua ácida, vapores tóxicos, montañas inertes y envenenadas. Muy tarde nos daremos cuenta de lo que perdimos y de lo que realmente obtuvimos: ¡destrucción, pobreza y muerte!

Remitido por Pepa Polonio
Concejala de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Montilla

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