11 de abril de 2005

OPINIÓN - ¿Agricultura ecológica?

En estos tiempos en los que está tan de moda hablar de la agricultura ecológica, de las técnicas de cultivo poco agresivas con el medio natural o de las nuevas formas de alimentación, podríamos reflexionar también acerca de la “otra agricultura ecológica”, es decir, de aquélla relacionada de manera directa con los usos y costumbres de nuestros jornaleros.

Y es que, cada vez que salgo al campo, se me irritan los ojos al comprobar la cantidad de basura que dejan algunos campesinos cuando trabajan en las labores de la tierra. También experimento esa sensación incómoda cuando observo la cantidad de cartuchos usados que nuestros cazadores abandonan en el suelo cuando salen de batida. No obstante, la gota que ha colmado el vaso de mi paciencia, ha sido la enorme cantidad de basura que encontré la pasada semana en un olivar muy cercano a nuestro casco urbano: bolsas de plástico, envases de yogur, papeles, cascos de bebidas, cristales y un largo etcétera, que convertían la parcela en un verdadero cementerio de residuos.

Algunas fincas parecen verdaderos estercoleros

No digo yo que cuando el agricultor dé buena cuenta de su fardel en el campo, tenga que venir hasta Montilla para depositar los residuos. Pero entiendo que cuesta muy poco trabajo meter la basura en una bolsa y echarla al macuto para, más tarde, introducirla en un contenedor, una vez se llegue al casco urbano. Me gustaría saber si todo el que tira esta basura en el campo, después en su propia casa hace lo mismo. Seguramente, no. Lo más probable es que lo tengamos todo reluciente, como debe ser.

A veces me pregunto si estas costumbres tan poco ecológicas no pasarán factura de alguna manera. Es decir, si siguiendo ese comportamiento incívico que nos invita a hacer lo que nos da la gana (que para eso estamos en el campo), no se merma la producción. Lo que está claro es que si las raíces de nuestros olivos se nutren de un terreno absolutamente atestado de basura, la calidad de las aceitunas no puede ser la mejor. No entiendo por tanto cómo algunos propietarios se quejan del bajo rendimiento de sus explotaciones, si ellos mismos contribuyen a esta situación teniéndolo todo degradado y contaminado.

Sin duda alguna, estas actitudes tan poco respetuosas con nuestro entorno, tienen su origen en la poca cultura que gastamos en temas de Salud y Medio Ambiente. Da la sensación de que estos ámbitos son poco tenidos en cuenta por la mayoría de los ciudadanos. Por eso, me gustaría proponer a los sindicatos agrícolas que, cuando se impartan cursillos relacionados con cuestiones agrícolas, se dediquen horas lectivas también a cuestiones medioambientales, y que no se ciñan sólo a obtener una mayor rentabilidad del suelo. Porque, aunque no nos demos cuenta, el respeto por nuestro entorno es el comportamiento más rentable posible para todos.

Por último, me gustaría desde estas líneas hacer un llamamiento a la Concejalía de Salud y Medio Ambiente para que, en próximas actuaciones, se ocupen y se preocupen de la salud de nuestros campos y de la calidad ambiental de nuestras tierras.
Emilio Polonio Cruz
Presidente de Jóvenes Aventureros

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